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Retrato de Mary Shelly

El primer cuento de ciencia ficción es ahora el escenario en el que me encuentro, en este teatro de mi vida, cual Victor Frankenstein sale de mi garganta: ¡Está vivo! Sí está vivo el monstruo que he creado, con la diferencia Dr. Frankenstein de que no logro todavía comprender en qué momento visualicé tremendo horror. No logro comprender la magnitud de mi vanidad ni siquiera cuando logro ver en desesperación la acción del ser que, abominable, camina hacia mí sin ninguna razón en los ojos.
Estimado, ud. entre rayos y truenos, yo entre silencios y pocos destellos de mi propia humanidad; cómo lograr retroceder tal acto vano y cruel, atentado contra la vida y mal logro de la sensatez.
Sigo mirando mi creación, y no puedo evitar dejar escapar cierta sonrisa maliciosa: lo he creado ! está ahí levantado, sigo riendo Dr. Frankenstein estoy demente!!
Quiero huir y dejarlo atrás, pero algo me ata, me ata la responsabilidad, aquella que antes fuera vanidad, la peor de las vanidades !
Un monstruo sin nombre acecha mi vida, pero no hay esperanza para él, no no la hay. Dr. Frankenstein dígame que hacer, pues ya no quiero reírme más de mi misma y burlarme de la desgracia que se me aproxima.

1 comentarios:

no hay dr frank q te pueda salvar ...a veces es mejor ser un mosntruo ahora que despues