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Síndrome

Escuchaba tranquila, sola y totalmente desprevenida, no eran pasos, era más bien un sonido ligero, quizas un gato queriéndome sorprender. Y es que sola, los sentidos se me agudizan, y se agudiza también mi miedo. Sigo escuchando aquel sonido ligero, fingiendo no inquietarme. Miro fijamente el reloj; no quiero que el tiempo pase sin que tenga una explicación.
Asumiendo que podré encontrar el origen de aquello, levanto mi mirada y volteándome hacia mi puerta me hallo cara a cara con mi miedo; puedo verle a los ojos, sentir su brillo. Me toca su mano fría y me congela, siento su otra mano tocando mi rostro, examinándolo y ligeramente posa sus labios sobre los míos, mi miedo me ha besado.

Y continúa curioso, matando mis labios. Mi miedo me ha robado un beso. Cupido travieso y encaprichado, lo has dejado enamorado !

Sólo puedo sentir una voz gutural dentro de mí que no logra salir; ha congelado mi cuerpo en pleno espectáculo, en ese beso polar cierro los ojos un segundo, esperando y deseando que el descanso matinal sea sólo un sueño más. Los abro y miro, un aura de ansiedad detenida es todo lo que veo, ya no está aquel brillo centellenado en mi nariz, sólo un tiempo detenido que no quiero repetir.