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Crash boom bang

Todo comenzó como un ideal, aquel que es el común denominador y que nunca me pudo caber en la cabeza, pero ahí estaba ese ideal a seguir, y que mediante mis propios engaños decidí adoptar como forma de vida, tremendo desastre recién naciendo, como un niño saliendo de las entrañas de su madre, desatando un grito que no deja oír a la consciencia.
Es chistoso cuando notas algo borroso y por más que intentas no logras descubrir que era, y luego lo dejas para después, ese después que quizás no llegue para tí. Esos momentos en los que sientes que tienes que parar para pensar mejor, o cuando sientes que ya no hay sangre corriendo por tus venas y tienes que hacer algo porque sino morirás, esos momentos son los que te da la vida para poner pausa a tu juego y descansar de tanto correr. Pero que pasa cuándo no les prestas atención a esos momentos, cuando prefieres seguir acumulando puntos para tu score, para tu satisfacción y para satisfacción de otros? Cómo vivir sin sangre y con mareos todo el tiempo? No hay pulso, sólo una eterna inercia que mantiene activo un cerebro sin neuronas, una sinapsis inventada y dejada al abandono.

El status zombie es muy demandado hoy día, y aparentemente existen muchas razones para adoptarlo, no sentirse solo es una razón? No creo que la soledad tenga que ver con la razón, cualquiera en su buen juicio necesita y debe estar solo, los sentimientos amarrados a la cabeza son posesión de unos pocos, y la locura desatada es voluntad de quienes lo creamos, jugando al Doctor Frankenstein lo pude comprobar, mi propia creación me mató, y no me di cuenta hasta que decidí abrir los ojos.

Desgarrando de mis neuronas lo implantado, luego de aquel accidente, con tremenda herida abierta es más fácil hacerlo que si lo hubiera hecho con anestesia, aunque hubiera dolido menos creo yo. Ahí está frente a mí la causante de mi dolencia, ya de nada sirve clavarla contra la pared, pues murió en mis manos. Persiste aún el mareo, pero la visión mejoró, ya no está borrosa, está clara y hasta mejorada. Noto el olor a lluvia, comienza otra vez, pero ya no aplasta como antes, al contrario comienza al instante a curar, creo que ya no evitaré la lluvia para la próxima vez.
Habrá próxima vez? mientras escribo estas cortas líneas está comenzando, como un deja vu inesperado, evitado pero soñado. Es mi doctor Frankenstein interior que grita por intentarlo una vez más, sólo una pequeña gota de sangre en mis manos, nada más, igual al final no siempre alguien tiene que salir lastimado.