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Tu imagen se desaparece cuando quiero recordarte

No sabría reconocerte estando bajo el sol, porque sólo conozco tu forma bajo las sombras, en la densa oscuridad que grita tu nombre mientras ahogo tus ojos con los míos. En el desastre llamado mi mente, pasan fugaces recuerdos que inventé para mantenerte vivo, ya no sé si eres real o verdadero; algo que idealicé para mantenerme a flote de este naufragio mental. Te quiero como mi héroe, te quiero aprisionar, pero logro darme cuenta que mi egoísmo puede más y sólo eres una hoja que flota en este mar tormentoso y calmado de mi vida.
Eres la prueba de que puedo mirar más allá, que puedo tomar de tu sangre y bañarme en ella sin el menor cansancio, que puedo sacar mi alas cuando desee y llevar el resto de tu carne a mi guarida, para tenerte cerca de mí, aunque tú no lo desees. Pude ver a través de tus ojos y escuchar tus pensamientos, hice míos tus deseos y desbordé tus emociones. Y sigo siendo yo, sin nada más que guardar, sólo el arma que usaré contra ti, tu sangre recorriendo mis venas es el mejor premio.
Sigo viendo tu silueta en las sombras, veo cómo lejano te sigue la luz, pero tu piel es demasiado pálida para soportarla, mejor sigue escondiéndote entre tu silencio y no me dejes verte, aunque tu destello sigue llegando hasta mis pupilas y cuanto más trato de no ver, el sonido de tu voz vuelve a mí, pero despierto y recuerdo que eres menos que un sueño, eres aquello que guardo bajo mi cama.