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Toma tu inspiración

Llega la noche y me siento más relajada, todo el día lo usé para pensar mil y un cosas, quizás debido a eso sea mi dolor de cabeza. En el desayuno, en el bus, en el almuerzo, sólo tuve una imagen en mente: una tabla de surf. Es verdad mi querido amigo que me dijiste que me consiga un surfista australiano, y aunque eso sigue en mi lista de cosas por hacer, no es a eso a lo que me refería. Entre tanto pensamiento y sentimiento (pues todavía los tengo) sólo esa imagen venía mí: una tremenda ola y un desafiante pero decidido ser que toma esa ola y la hace suya, como una dominatrix sin temores; me quedo asombrada al ver la elegancia, astucia y agilidad para lograr aquella hazaña. Pero detrás de aquel show mojado, hay mucho más: cortes, golpes, revolcones, litros y litros de agua salada y arena tragada, una piel cortada por el sol, en fin, agarrar la ola no es tan fácil como se ve, de eso soy consciente.
Personalmente noto el cambio de mareas que hay en mí, pero por alguna razón, he podido coger un poco la ola de mi vida, y esta última vez ya estaba subiendo a la bendita tabla pero me golpee en la cabeza (ya veo de dónde viene ese dolor), por eso mi estado de ánimo estaba por los suelos, creí que no podría superar tremendo golpe, pero bastaron dos días para agarrar esa tabla y volver al agua.

Quizás ese golpe en la cabeza me hizo ver más allá de lo evidente, como la espada del augurio; noté que ya tengo claro varios puntos en mi vida, y sé que hay quienes no lo logran entender aún, pero tienen que notar que por más aguda que tenga mi voz, no soy una niña, soy toda una mujer y que no necesito estar a la sombra de alguien para sentirme segura. Pero si no lo logran entender, no puedo hacer más. A pesar de que me cataloguen como una engreída de mis padres, no soporto las cursilerías baratas y livianas que a veces me toca afrontar, no quiero ser dura, pero estoy moldeando mi carácter a punta de hierro caliente, lo que me enorgullece mucho.

Hace poco escuché el comentario más estúpido e iluso que se repite como oración matutina:
-"sin ti me muero" - que falacia más famosa y perpetuada por un par de adolescentes sin seso como Romeo y Julieta, aunque la culpa realmente es de William Shakespeare por andarse inventando a los primeros emos de la época Isabelina desatando la fiebre de muerte por amor, aunque sabemos muy bien que de amor nadie se muere, a menos que de deba a una enfermedad de transmisión sexual, pero eso es arena de otro costal. No tengo nada en contra de la gente cursi, sólo se me hace fatal cuando me involucran en ese panal de abejas curtido de miel expirada. Por eso claramente veo que no tengo planes de ninguna relación seria, eso hasta mi propia madre puede escribirlo sobre piedra.

En fin, llegando a los 30 hay muchas cosas por las que se ha pasado, en mi caso son pocas de las que me arrepiento y de casi todas me enorgullezco, pero lo que más me agrada es por fin aclarar tantas dudas en cuanto a las relaciones se trata, hubiera querido saber todo esto a mis jóvenes 15 años, pero quizás no lo hubiera podido manejar con la madurez necesaria. Yo seguiré aguantando los revolcones que vengan, lo que sea con tal de estar encima de esa ola, y sobre aquel surfista australiano si logra comprender todo esto, estamos bien.