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Reseña Literaria: El Castillo de Otranto



Walpole en su visión  sombría sobre la desesperación de un príncipe por mantener su reino y legado a cualquier costo, abrió la puerta a la literatura de terror gótico. Nos lleva  a una Italia en la Alta Edad Media, en un reino que se transforma en un hervidero de intrigas, secretos y calamidades junto con una narración que cae varias veces en el suspenso.

El Castillo de Otranto cumple 248 años de su publicación, en el que conocemos a Manfred, príncipe de Otranto, frío de sentimientos e impulsivo. Su mente está enfocada en mantener su reino dejando de lado a su esposa Hippolita, abnegada mujer cuya devoción a su amado llega a ser un tanto repulsiva y difícil de creer, al menos en estos tiempos.

Sus planes de matrimonio entre su hijo Conrad, descrito como: “joven feo, enfermizo y de disposición nada prometedora” con la hermosa Isabella se ven truncados al desarrollarse la trama principal: un conglomerado de profecías y maldiciones que tendrán que cumplirse sin importar los esfuerzos  que haga Manfred al irse en contra de su fatídico destino.

El relato tiene un tinte muy trágico, aunque mantiene el suspenso necesario para querer leerlo hasta el final y poder comprender a cabalidad todos los sucesos que marcaron el destino del castillo y sus habitantes, mostrándonos también las distintas reacciones que pueden tener desde el mismo príncipe Manfred hasta la más desesperante de sus sirvientas, lo que logra envolvernos en el misterio del castillo, transformándolo incluso, en un personaje más.



Walpole fue político, escritor e innovador arquitecto británico, lo que se demuestra al describirnos el intrincado castillo, sus recovecos, sus habitaciones escondidas y sus patios. Los escenarios exteriores con sus penumbras nos hacen participar de la desesperación en que caen los personajes, haciéndonos  poner de uno u otro bando.

La lectura logra captar la atención dado que recurre a la pronta calamidad que tiene que enfrentar la familia de Manfred, cayendo a ratos en la expansión de la trama que retoma el hilo en el momento menos esperado, siempre viniendo del grito de algún empleado de la familia causando cierta desesperación.


Podemos ver cómo los elementos fantasmales juegan con la mente de los personajes, algunos resueltos a negarlos, tachando de locos a aquellos que se rinden ante la presencia endemoniada de los sucesos. Sin necesidad de abusar de estos elementos, Walpole integra las bajas pasiones del ser humano así como sus más grandes virtudes puestas cara a cara: el caballero y el monstruo inhumano, la crueldad y la bondad expuestas ante la codicia.

Convertir una novela de caballería en una de terror transformó a El Castillo de Otranto en sinónimo de pionera de la literatura gótica, dejando un legado de elementos a usar en las venideras narraciones de este género: castillos, maldiciones, apariciones, romances truncados y un ambiente calamitoso. Es lo que nos promete esta lectura, tenernos en un suspenso del cual queremos salir.