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Cosas que acaban, otras que se renuevan.

La adefesiosa que vive en mí, no quería escribir hasta estrenar nueva plantilla para el blog, y como me ha quedado de lo lindo gracias a mi programación básica, puedo asegurar que de esta manera hay blog para rato. Justamente aprovechando que estamos terminando este 2014, tengo algunas cosas en mente, no tanto para desahogar sino para contemplar.

Si bien es cierto que comenzar una nueva cuenta en nuestro calendario da pie para muchos "yo quiero", a manera personal puedo asegurar que tanto finales como inicios se dan en cualquier momento del año. Sin querer sonar aguafiestas, todo lo que queramos hacer o deshacer se puede dar cuando se nos de nuestra gana, pero iniciando un nuevo año es como hacerlo por la puerta grande, y no está mal, siempre y cuando no sea una simple falacia de festejar para regresar a la misma rutina mata deseos.

¿Qué me dejó el 2014? Pues una familia y amistades reducidas, un trabajo soñado y demasiadas lecciones. Una de cal y una de arena como se podría decir, pero aún así mi sonrisa es más ancha debido a que he logrado enfocar mi panorama, a través de caídas y trompicones. Puedo hacer mía la frase de Ciudad del Fuego Celestial: "Templados por el fuego, nos hacemos más fuertes. Cuando sufrimos, sobrevivimos."

Mi 2014 fue un fuego y he sobrevivido, por lo que ahora puedo decir que soy capitana de mi 2015. ¡Feliz inicio de nuevas aventuras!