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Tú luces como mi próximo error


Todo comenzó con un mensaje. Estando ocupada a millares surgir, centrada en un trabajo que por fin puedo llamar mío; el sonidito de alguien escribiéndome me sacó de mi concentración, creyendo que podría ser justamente de trabajo lo revisé. Y luego de leerlo me quedé pensando: "¿es en serio lo que estoy leyendo?". Mi compa de trabajo notó el rojo en mis mejillas, rojo fastidio y reaccionó de la mejor manera, se hizo a un lado.

Ya estamos bien pasado el inicio de los 2000 (dosmiles como dirían por ahí) justamente la fecha del inicio sexual de muchas de mi edad, típico descubrimiento del amor donde el sexo era lo más nuevo, conocer qué nos gusta en ese campo y aprender que las porno son en su gran medida una farsa. Love love kiss kiss bla bla.
¿Recuerdan cuando nos gustaba un fulano? Arrancar con el deseo sexual era realmente complicado, pues para eso se necesitaban de ciertos meses, determinados por la conciencia, el consejo de la amiga o el nivel de calentura. Y la peor parte: salir enamorada con la mezcla de sentimiento y excitación, menudo desastre.

Allá quedaron aquellos años para las que salimos airosas (y a veces ni tanto) de relaciones de veinteañeras, de esa escuela que nos preparó para el siguiente nivel: el disfrute de una vida sexual con experiencia. Los sí y los no, sin vergüenza ni pesar, si bien o mal pero con total conocimiento de causa. Y también la parte que a la mayoría de ellos no les agrada del todo: que podamos disfrutar de una noche de placeres carnales sin la necesidad de amanecer empiernadas a su lado, reportarnos los siguientes días o el horror de todo: repetir la "locurilla".

Pues sí, las "caballeras" existimos, sin ir por ahí ventilando las conquistas o las poses en que los tuvimos gritando toda la mañana-tarde-noche-madrugada. Cuando una mujer sabe bien lo que quiere, cómo lo quiere y qué no querrá, no hay por qué estar despertando los viejos monstruos sentimentalistas. Y cuando sucede al revés, ¡fastidio! Las llamadas, mensajes de dónde estás, los te extraño, no hacen más que aumentar las náuseas. Parece que el mensaje al abandonar la habitación deberá ser el típico: no nos llame, nosotros le llamaremos.

¿Si me ha pasado al revés? ¡Por supuesto! Justamente eso es lo que te deja la escuela de los veinte, ya lo pasado, superado, next !! Como dije antes, si se está en los treinta, soltera, con metas definidas que van más allá de tener una pareja, con la vista puesta en alguna gratificación, a disfrutar se ha dicho. Sí, todo eso lo pensé en aquellos minutos de fastidio luego de leer ese mensaje: "hola, estaba pensando que quisiera tenerte y repetir la locurilla". La calentura hace escribir sin leer y sin pensar, para dar paso a esas perlas del (mal) saber.

Mirando el lado amable, como dijo Chespirito, así como existen estos sujetos faltos de, digamos, sutileza, los hay aquellos que camuflan en un inocente abrazo una explosión de hormonas desbocadas que no dan chance al razonamiento instantáneo, sin tanto hablar lo dejan todo preparado para la locura, como diría mi mejor amigo: ese arroz ya se cocinó. Y qué grato no encontrar mensajes fuera de lugar, solo los necesarios para saber donde será el siguiente encuentro, porque conozco muy bien cuando algo está hecho para el momento. Si quedará guardado para mis expedientes X, ya lo he de saber y es que de la escuela de los veinte, yo me gradué con honores.

Just when you think, you got me figured out
The season's already changing
I think it's cool, you do what you do
And don't try to save me

I'm a bitch, I'm a lover
I'm a child, I'm a mother
I'm a sinner, I'm a saint
I do not feel ashamed



1 comentarios:

Puedo asegurar que esta es una de las mejores entradas que he leído en un Blog. La sinceridad directa y la sutileza de abordar tan importante tema. Te aplaudo de pie y me quito el sombrero Diana my Dear.